
Necesidad de escribir quizás. Necesidad de un llanto íntimo y silencioso, de sacar uno a uno los pedazos, el cristal afilado de mis entrañas. Quizás también desprenderme de la pureza que queda en mis venas, y luego solo inyectar veneno, que se deslice por mi cuerpo, como serpientes tenebrosas, amenazando, traspasando lo inquebrantable, apuñalándome, letales.
Y conocer el dolor.
Llorar sucias lágrimas de ácido. Arden los ojos. Vagando desnuda y ciega sobre el asfalto, sobre charcos, bajo gotas de agua, que permeable mi piel, calme la agonía del sentir, del revivir.
Y conocer el dolor.
Llorar sucias lágrimas de ácido. Arden los ojos. Vagando desnuda y ciega sobre el asfalto, sobre charcos, bajo gotas de agua, que permeable mi piel, calme la agonía del sentir, del revivir.





